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Quiero. Quiero escribir, quiero contar, quiero cantar, gritar, soñar y callar. Quiero. Muchas y tantas cosas. Entre tantos silencios. Quiero explicar tantas cosas y huir a la vez de ellas. Correr, esconderse y bailar. Quiero ser y no ser, y brillar. Escuchar otra vez esas voces que resuenan y se abren camino. Pensar. Pensar en silencio, abochornada, confundida. Sonreír. Entrar en ese letargo melancólico y sonreír igual. Quiero hablar, gritar, comunicar. Llegar. Abrazar. Quiero. Quiero poder. A la vez que no puedo y puedo. Esconderme y salir a la luz al mismo tiempo, entre tinieblas y rayso de sol. Quiero ser una Lucía, encaramada en un Edward, soñando con hielo y ron. Quiero ser poeta de palabras dulces, de analogías claras. Quiero. Quiero llegar lejos. Lejos en el camino y volver atrás, como los caminantes, dejando estelas. Inspeccionar pasado y presente. Quiero. Quiero tantas cosas y a la vez nada. Más el rostro cansado objeta el pedido de una cama, la sonrisa de los parpados cerrados y el olvido del poeta. Encontrar refugio entre los sueños y navegar una vez a puerto. Quiero entonces hacerle caso al pedido de mi cuerpo. Calló el corazón cobarde, y corró a refugiarme entre sábanas blancas y susurros del viento.
(Just in case... pude ir!! Wiiiii!)
Suspiras. Respiras.
A solas, un mundo.
Danzas, horas ajenas.
Horas... tumulto.
Un día. Una noche.
Miras estrellas.
Una luna bella...
con su luz, su blanca
y calma luz.
¿Dónde ha quedado?
Cuando tu vida,
simple murmullo...
se ha confundido.
Se ha perdido.
Niña... no creces.
Niña... te pierdes.
Joven, lloras.
Joven... no lo logras.
Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja;
con dos ojos de abismo que se vuelvan fanales;
en su boca, una fruta perfumada y bermeja
que destile más miel que los rubios panales.A veces nos asalte un aguijón de abeja:
úna raptos feroces a gestos imperiales
y sorprenda en tu risa el dolor de una queja;
¡En sus manos asombren caricias y puñales!Y que vibre, y desmaye, y llore, y ruja, y cante,
y sea águila, tigre, paloma en un instante,
que el Universo quepa en sus ansias divinas.Tenga una voz que hiele, que suspenda, que inflame,
y una frente que, erguida, su corona reclame
¡de rosas, de diamantes, de estrellas o de espinas!